Se conoce a O’Malley como “La Madre de todas las Revoluciones”.
Nació a principios del S. XVI en irlanda, en 1530 cuando Enrique VIII ocupaba el trono de Inglaterra. Bajo el dictado del gobierno Inglés de la época, los semi-independientes príncipes y princesas irlandeses perdieron todos sus derechos durante la dinastía de los Tudor con la sucesión al trono de Isabel I (hija de Ana Bolena y medio hermana María Tudor, hija de Catalina de Aragón), reina de Inglaterra e Irlanda desde el 17 de noviembre de 1558 hasta el día de su muerte.
Grace era la hija dej jefe del clan O’Malley, Owen Dubhdarra O’Malley (un noble). Los O’Malley vivían en las tierras que se conocen hoy cómo “Barony de Murrisk” en el County Mayo. Él era un marino experto, al igual que su padre antes que él, y su familia negociaba con Escocia y España, contaba con una flota de caravelas y de galeras.
Según la leyenda irlandesa, cuando Grace era joven quiso ir con su padre de expedición a España, y no se le permitía por su larga cabellera -que podría enredarse en los cabos y cuerdas del barco-, así que se cortó el pelo para convencer a su padre de que la llevara, por eso se la conoce con el apodo “Gráinne Mhaol” (IPA: [ˈgrɑːnʲə veːl]) (en irlandés maol significa “rapad@” o que lleva el pelo corto); es el mote con el que se hizo famosa.
La capitana y reina de los piratas Grace O’Malley navegó las aguas de la Costa Oeste de Irlanda en el siglo XVI, y pirateó y comerció con sus botines durante más de 50 años. Incluso dio a luz a su hijo menor, Theobald (Tiboid-ne-Long) Toby of the Ships, a bordo del barco mientras que estaba siendo atacado por piratas del norte de África, en 1567.
Ella promovió rebeliones contra los militares ingleses que intentaron contener su poder, aún así ella se alió con la reina de Inglaterra cuando le interesaba. Con mucha audacia entró con su flota navegando por el Támesis para negociar con Elizabeth I en 1593.
Era una valiente lider por tierra y mar; comandante de un ejército propio; una navegante experta, capitana de una flota de naves, que ella manejaba a la perfección por toda la peligrosa costa Atlántica; una política practica y pragmática; audaz con lar normas y dura negociadora -atacó a su propio hijo cuando él se pasó al enemigo-; negoció habilmente con los despiadados estadistas maquiavélicos de Isabel I, como Lord Burghley, Sir John Perrott, Sir Henry Sidney, Sir Richard Bingham y al final con la Reina Elizabeth, Isabel I de Inglaterra.
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